BDB AP Murcia 3919/2002
Fecha: 25 de enero de 2002
Órgano: Audiencia Provincial de Murcia
Sala: Sala de lo Civil-Penal, Sección 4
Ponente: JUAN ANTONIO JOVER COY
Sentencia: 34 / 2002
Recurso: no disponible
Rollo: 449 / 2000
Resumen:
Reclamación de cantidad derivada de culpa extracontractual. Daños y perjuicios por caída dentro de edificio de comunidad de propietarios. No se ha probado la existencia de suciedad en el portal de dicho edificio que provocara el accidente.

En la ciudad de Murcia, a veinticinco de enero de dos mil dos.

La Sección Cuarta de esta Audiencia Provincial ha visto en grado de apelación los autos de juicio de Menor Cuantía procedentes del Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Cieza y seguidos ante el mismo con el nº 358/99, -rollo nº 449/2000-, en los que figura como demandante D. P.G.M., mayor de edad, casado, vecino de Cieza, con domicilio en calle XXX nº 1, 2º C, con D.N.I. nº XXX, representado en el Juzgado por el Procurador Sr. Vergara Para y en la Audiencia por la Procuradora Sra. Gómez Morales, y dirigido por el Letrado Sr. Gómez Campos; y como demandada la mercantil Santa Lucía, S.A., Compañía de Seguros, con domicilio social en Madrid, Plaza de XXX nº 15, con C.I.F. nº XXX, representada en el Juzgado por la Procuradora Sra. Lucas Guardiola y en la Audiencia por el Procurador Sr. Martínez García, y dirigida por el Letrado Sr. Cuéllar Tórtola. Versando sobre reclamación de cantidad derivada de culpa extracontractual.

Los referidos autos penden ante esta Audiencia Provincial en virtud de recurso de apelación interpuesto por D. P.G.M. contra la sentencia de 13 de octubre de 2000, dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Cieza; siendo ponente el Iltmo. Sr. Magistrado D. Juan Antonio Jover Coy, que expresa el parecer de la Sala.

Antecedentes de Hecho

Primero.- La expresada resolución contiene el siguiente fallo:

"Que desestimando la demanda interpuesta por la Procuradora Sra. Turpín Herrera en nombre y representación de P.G.M., he de absolver y absuelvo a SANTA LUCÍA S.A. de la demanda formulada contra ella, condenando en costas al actor P.G.M.".

Segundo.- Contra dicha sentencia interpuso en tiempo y forma D. P.G.M. recurso de apelación, que fue admitido en ambos efectos, elevándose los autos a esta Audiencia Provincial, previo emplazamiento de las partes.

Recibidas las actuaciones en la Audiencia, se formó el correspondiente rollo, con el nº 449/2000, en el que comparecieron las partes debidamente representadas, y, tramitado el recurso con arreglo a los de su clase, se concedió a aquellas el término de tres días para que pudieran instar la sustitución de la vista por el escrito de alegaciones a que se refiere el artículo 709, párrafo cuarto, de la Ley de Enjuic. Civil, a lo que se accedió por ambas. Y unidos los escritos de alegaciones al rollo, se señaló el 24 de enero de 2002 para que tuviera lugar la votación y fallo del recurso, quedando éste visto para sentencia.

Tercero.- En la tramitación de este recurso se han observado las prescripciones legales.

Fundamentos de Derecho

Primero.- D. P.G.M., en fecha 16 de noviembre de 1999, interpuso demanda de juicio declarativo de menor cuantía, solicitando que se condenara a Santa Lucía, S.A., aseguradora de la Comunidad de Propietarios del edificio XXX, sito en Cieza, calle XXX nº 1, a pagar al actor la cantidad de 24.972.470 pesetas, como indemnización de daños y perjuicios sufridos por el Sr. G.M. a consecuencia de una caída que, según el actor, había sufrido en las escaleras de dicho edificio el día 5 de abril de 1997, al pisar una corteza de plátano y resbalar, con el resultado de fractura bimaleolar de su tobillo derecho.

Según la parte actora, a la altura del primer piso existían restos y desperdicios de alimentos que no habían sido barridos. De ahí que entendiera que había responsabilidad de la Comunidad de Propietarios, derivada del artículo 1.902 del Código Civil, y de la Compañía de Seguros demandada, en virtud de lo dispuesto en los artículos 73 y 76 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro.

Segundo.- El Juzgado de Primera Instancia dictó sentencia desestimando la demanda, al considerar que ni estaba probado que el accidente que ocasionó la fractura del tobillo derecho del actor se hubiera producido en las escaleras del edificio nº 1 de la calle XXX, de Cieza, ni que tales escaleras estuvieran sucias, ni que existiera la cáscara de plátano sobre la que supuestamente resbaló el Sr. G.M..

Tercero.- Para solicitar la revocación de la sentencia apelada alega la representación de D. P.G.M. que la caída de éste se produjo en las escaleras del edificio nº 1 de la calle XXX, de Cieza, y que el Sr. G. resbaló al pisar una cáscara de plátano, cayendo escaleras abajo. Según el apelante existía prueba de cómo y por qué se produjo la lesión D. P.G.M. y la omisión desencadenante del suceso era imputable a la Comunidad de Propietarios del edificio por no mantener los elementos comunes del inmueble en condiciones de ser utilizados con normalidad y sin riesgo para las personas.

La prueba practicada acreditó que el edificio donde, según el apelante, ocurrió el accidente, tiene barandilla o pasamanos a lo largo de toda la escalera, así como ascensor, y la Comunidad de Propietarios tenía contratada a una señora, Dª. A.M.B.V., para que limpiara las escaleras y el portal.

Los vecinos del edificio XXX no tuvieron conocimiento del percance hasta que transcurrió tiempo, y lo tuvieron porque terceras personas lo comentaron o se lo oyeron al propio señor G.M., pero no por haber presenciado los hechos o haber salido a la escalera al producirse la caída o porque el Sr. G. reclamara a la Comunidad de Propietarios.

En definitiva, no existe prueba alguna que evidencie culpa o negligencia, por acción, u omisión, de la Comunidad de Propietarios del edificio, que disponía en su escalera de barandilla o pasamanos y tenía servicio de limpieza, y por ello no puede prosperar el recurso de apelación porque para ello era necesario prueba terminante relativa al enlace entre la conducta del agente y la producción del daño (SS.T.S. 3-11-1993 y 26-5-1997).

En este sentido, el Tribunal Supremo, en sentencia de 28 de abril de 1997, declaró que "en relación con la responsabilidad por culpa extracontractual resulta evidente que el principio de la responsabilidad por culpa es básico en nuestro ordenamiento positivo, encontrándose acogido en el artículo 1.902 del Cód. Civil, cuya aplicación requiere, por regla general, la necesidad ineludible de un reproche culpabilístico al eventual responsable del resultado dañoso, y si bien es cierto que la jurisprudencia de la Sala ha evolucionado en el sentido de objetivizar la responsabilidad extracontractual, no lo es menos que tal cambio se ha hecho moderadamente, recomendando una inversión de la carga de la prueba y acentuando el rigor de la diligencia requerida, según las circunstancias del caso, de manera que ha de extremarse la prudencia para evitar el daño, pero sin erigir el riesgo en fundamento único de la obligación de resarcir y sin excluir, en todo caso y de modo absoluto, el clásico principio de la responsabilidad culposa".

Es decir, la reparación del daño causado se encuentra condicionada a la existencia de un reproche culpabilístico respecto a la persona física o jurídica a la que se imputa el resultado dañoso, con lo cual es incuestionable que, a tales efectos, habrá que estar al resultado de la prueba practicada.

Por ello, si unos testigos manifiestan que la escalera y pasillos estaban limpios, otros que no vivían allí, otros que no saben dónde se causó las lesiones el Sr. G.M., y no hubo reclamación a la Comunidad de Propietarios, además de haber probado la aseguradora demandada que había servicio de limpieza de escalera y el inmueble contaba con ascensor y escaleras con barandilla o pasamanos, no existe base para hacer a la Comunidad de Propietarios el reproche culpabilístico que la jurisprudencia del Tribunal Supremo exige para la prosperabilidad de la acción dimanante del artículo 1902 del Código Civil.

Cuarto.- El hecho de que el actor no haya probado que los hechos ocurrieron tal como relata en su demanda, no implica que no pudieran haber ocurrido de esa forma.

Por ello se debe revocar el pronunciamiento relativo a las costas de primera instancia y no hacer especial declaración respecto a las de esta alzada, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 523 y 710 de la Ley de Enjuic. Civil.

Vistos los artículos citados, sus concordantes y demás de general y pertinente aplicación.

En nombre de S.M. el Rey

Fallo

Que estimando en parte el recurso de apelación interpuesto por D. P.G.M., representado por la Procuradora Sra. Gómez Morales, contra la sentencia de 13 de octubre de 2000, dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Cieza en autos de juicio declarativo de Menor Cuantía nº 358/99 de que dimana este rollo, -nº 449/2000-, debemos revocar y revocamos dicha resolución únicamente en el pronunciamiento relativo a las costas, que se deja sin efecto, confirmando los restantes pronunciamientos de la sentencia apelada y no haciendo especial declaración respecto a las costas de esta alzada.

Así por esta nuestra sentencia, de la que se llevará certificación al rollo de Sala, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.